Bienvenidos al TAO

Te presentamos la filosofía del Tao como algo singular. Tan cotidiano como la conexión natural entre el ser humano y la Naturaleza. Una conexión que no surge de ninguna religión ni templo hecho por hombre alguno, sino que es la misma existencia que te lleva a experimentarla como algo latente que despierta en el propio ser humano.
Nuestra entrada apunta directamente al video en Youtube: «El Tao Explicado en 10 minutos – La Enseñanza Esencial del Taoísmo», perteneciente al Canal «El Camino del Tao»
«El Tao no es una idea fija, es una experiencia». Es así como se concibe al introducirse en ella, a sentir como influye suavemente en el reconocimiento de la simpleza del vivir, de sintonizar con ese ritmo que la misma naturaleza tiene y te corresponde ajustándose en ti si te dejas llevar por su fluir. Ella misma se muestra ante ti como el mismo horizonte desde tu visión.
Esto no es fácil, pero como dicen algunos pensadores, tampoco imposible: «Si hemos creado unos hábitos podemos crear otros». Todo es paulatinamente cercano porque descubre una conexión, y confías en que puedes tener la atención que produce el silencio que descubres cuanto la mente está quieta; que la mente no se interponga y el pensamiento no entorpezca la sencilla existencia del ser como parte de un Todo.

Ya que el Tao es una fuerza silenciosa que sostiene todo lo que existe, no podemos ser indiferentes a ello, pues esa fuerza compenetra todo nuestro ser y nuestra existencia, lo cual nos enseña que en vez de resistirnos a la corriente debemos movernos en ella con la ligereza del Alma.
El Wu Wei, significa «El arte de actuar sin forzar.» Un principio de esta filosofía, el cual nos dice, que el camino no es algo lejano: «está en cada respiración, en cada pausa, en cada instante en que te dejas fluir en lugar de obligar». Un árbol crece cuando es su tiempo, una rosa se abre cuando está lista, por lo tanto, nosotros también somos parte de ese ritmo.

No es una meta que alcanzar, es un camino que ya estás recorriendo cuando el interior es la batuta de tu vida; sin dejarte influenciar, siendo tú mismo, así vas aprendiendo que nadie es idéntico al otro, y aceptando que las personas no tienen que ser como nosotros queremos que sean, sino que cada uno con su idiosincrasia, su naturaleza sin desvíos tiene que aprender a moverse en la corriente. Esa corriente que sin esfuerzo te lleva al Océano de la Vida.
Hay otro principio fundamental, el Yin Yang. Esos pares de opuestos donde el ser humano lucha constantemente si piensa las cosas en la mente, sin comprender que la vida se mueve entre esas dos fuerzas que en realidad se necesitan, se complementan. Porque «cuántas veces te exigías cuando tu cuerpo pedía parar.
Cuántas veces intentabas estar animado cuando necesitabas llorar.» Una frase muy reflexiva que proyecta la necesidad de observar nuestro cuerpo unido a la conciencia, sin que la mente nos lleve a un extremo, y ahí es donde se fracasa olvidando el Camino del Medio.

La impersonalidad descubre un camino con escollos, pero los acierta para aprender. La armonía a través del conflicto que no se debe luchar sino unir esas dos fuerzas en donde está el equilibrio, y en el equilibrio es donde nace la consciencia de unidad.
«Todo cambia, todo se transforma, y aceptar ese ciclo es lo que nos hace libres.»

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